ARADO12

viernes, 31 de enero de 2020

NOS VAMOS 2019!!! Día 09 Escuaín: Hacia el Puente de Mallos-Circo de Gurrundué, la lluvia nos dejó en el Observatorio de aves


Esta semana la tenemos con una previsión amenazante de lluvia y nieve, pero, como feligreses acérrimos de Nuberu (geniecillo egipcio que controla las nubes en Asturias y, según nuestra experiencia, en cualquier otro sitio en el cual lo invoquemos) que somos, confiamos en que nos depare algunas horas despejadas al día para poder acercarnos a par de sitios que nos quedan pendientes. De ahí que hoy vamos a intentar acercarnos al comedero de buitres que veíamos la semana pasada de lejos. Lo ideal sería ir un martes o un viernes, que es cuando les alimentan, pero va a ser que a la climatología se la refanflinflan un poco bastante qué días son los más indicados para ver bichos, así que hoy o nunca!…

Embarcamos a toda la familia en el Tepe, sísí, hasta Tacito, que ha estado algo aburrido estos últimos días, y tiramos pa’Escuaín. De camino, ya casi controlamos la carretera de Añisclo-Buerba, ésa tan estrecha y con tantas curvas, pero no tanto como un pedazo de camión cargado de troncos que llevamos delante… Y eso puede pasar por aquí????
El último tramo hasta Escuaín, con dos carteles que abundan mucho por aquí: uno que dice “Conductor, sea prudente, sea cortés”, que a Churro le encanta y se toma al pie de la letra, saludando a todo paisano que se cruza XD (según él, Churra es muy descortés, que no saluda…); y otro, “Carretera sin mantenimiento invernal”, que principalmente significa que no te va a entrar un quitanieves si te quedas atrapado, pero concretamente en ésta, lo del mantenimiento se nota, vamos que si se nota, peazo boquetes tiene, que no te queda claro por donde pasar para evitarlos!!! Vaya viajecito que te estamos dando, Tepe, tú que venías nuevecito de fábrica!!
En Escuaín nos encontramos con dos guardas del Parque y un chaval jovencito con ellos. A los guardas los acribillamos a preguntas, y descubrimos por fin las respuesta a algunas de nuestras grandes dudas existenciales! Redoble de tambores… Caquitas de zorro y potas de mirlo!!!!! (respectivamente, las rojas con semillas y las que parecen semillas de maracuyá)… Nos podemos ir de Pirineos sin conocer sus monumentos arquitectónicos, pero no sin saber interpretar su escatología!!!!! XD
Nos recomiendan encarecidamente que después, paseemos un poco por Escuaín, ese pueblo colgado sobre la inmensidad, que los miradores valen mucho la pena. Vale, vale, pero, vamos a lo que interesa… Veremos hoy buitres??? (Está todo nublau nublau y fresquete). Nos aseguran que sí, que no tanto como cuando los alimentan o como cuando hace solecito, pero que siempre se acerca alguno al comedero si tenemos paciencia.
Pos amos pa’llá! Pista forestal pa’rriba y un bosque muy bonito a los lados, con momentos en que vislumbramos el Valle del Cinca y Escuaín a los pies y la Peña del Buitre (la bautizamos así la semana pasada) a nuestra vera. Muy chulu!


Paisaje parco y estoico, alta montaña es lo que tiene


El día se va volviendo progresivamente más gris, y a medida que subimos nos empieza a caer un ligero chirimiri. Miramira, la caseta del guarda! Y ese quad con orugas para la nieve?? Y un remolque al lado… Anda, debe ser con eso con lo que les sube la comida a los buitres!!!

O nos creíamos que iban a subir los restos del ganau al hombro!!
Poco más arriba dejamos la pista forestal para meternos por un sendero “sin mantenimiento invernal” (lleno pedrolos) y comienza ya a orvallar (llover un poco más sereno). Disfrutaríamos más el camino (sobretodo perros) si no estuviéramos empezando a calarnos, pero lo cierto es que el sitio es muy bonito: prados a ratos, bosque espeso a otros, y allá colgado, el Circo de Gurrundué, donde pensábamos acabar la ruta (de ida, claro, que aquí circular hay poco!), aunque, con esta lluvia…


Circo de Gurrundué, de los más admirados del parque por su belleza

Vemos el cartel de “Observatorio de aves” y se nos abren los cielos (sólo metafóricamente), Churra confiada en que tendrá un techo bajo el que refugiarnos, Churro siempre un poco más escéptico. Rodeamos un seto natural de bojes con carteles de prohibido el paso y lugar vigilado por cámaras y llegamos por fin al observatorio, que resulta ser una comodísima caseta bien techada, aunque algo ventilada: tiene una pared con rendijas orientadas al comedero y la opuesta hueca.
Nos quitamos ropa húmeda y pronto convertimos el local en nuestro particular campamento gitano, como no. De los carteles informativos aprendemos cosas sobre el marcado del quebrantahuesos y cómo les realizan seguimiento para asegurar su pervivencia. Nos sorprende que cambien tanto a lo largo de su crecimiento, ya habíamos visto algo en el Angonés, pero es que aquí descubrimos que tienen hasta 6 coloraciones diferentes según su edad!!! Y, lo que más nos choca, tienen controlados especímenes de hasta 28 años!! Hala, qué vejetes!!!

Escurriendo
Si pestañeas te lo pierdes!
Mientras le jincamos el diente al bocata de sardinillas y piquillos con nuestro sempiterno tecito caliente, aparece de pronto el chaval jovencito que estaba con los guardas (bautizado raudamente como Klaus por Churro, aunque no tenemos nada claro que fuera alemán). Se interesa por dónde hemos estado, si hemos visto bichos, cómo son los senderos de la zona… Y poco después le entra jiribilla y se va, algo frustrado por no haber visto más reyes alados que los de los carteles. Esta juventud, presurosa y alocada… A los 5 minutos de marcharse Klaus, vemos con cara de idiotas felices a un señor quebrantahuesos adulto (ehhhh, qué se creen??, que nos ha dado tiempo de estudiar los carteles!!). Sobrevuela a media altura el comedero. Ya con eso nos podríamos ir felices, pero con un poco más de paciencia (y acurrucando a Tacito, Runa y Maki con nosotros, que están gélidos) conseguimos vislumbrar un águila real y un par de A.N.I. más… Valió la pena, y tanto que sí!!!!




Todos calados, gélidos y con perros temblorosos en los brazos, pero...
...privaus nos vamos!!!
El camino de vuelta comienza con unas vistas muy chulas de Gurrundué, con sus columnatas a ambos lados de la “desembocadura” del circo. Pena que no lo vamos a ver más de cerca, pero ha vuelto el chirimiri y de esto a lluvia intensa, el canto de un duro…

Habrá que volver para ver a los buitres comiendo y el Gurrundué de cerca!!!! ;)
Efectivamente, a medida que bajamos por la pista, Nuberu decide que bastante respiro nos ha dado ya y que hemos cubierto la cuota del buen tiempo, así que las nubes descargan, no demasiado intensamente, pero sin respiro… Tacito y Runa hasta los cojones, el resto algo más resignados, caminamos al ritmo que marca el Güelo, eso sí, sin paradas, hasta Escuaín. Nada más llegar con encontramos con Klaus apoyado en su furgoneta. Le falta tiempo para preguntarnos si vimos algo, y a nosotros para contestarle que sí, en cuanto se fue… Pobesssito mío, qué carita que puso, jajaja!!!
Secamos como podemos al personal, suben embarraus al Tepe, sacudimos lo que podemos de nuestras botas y embarcamos nosotros también. Sintiéndolo mucho, las vistas de Escuaín van a tener que esperar a otra ocasión, estamos helaus todos, y tras 10Km de pateo, unos 6 bajo la lluvia, casi que deseando tirar pa’Fanlo!!!

Todos cabeza al suelo y pa'lante, que chorreamos
De camino a casa, Tepe se encarga de secarnos y calentarnos (en eso sí es muy eficiente), con los consecuentes suspiritos de gustito de Taz. Nos marcamos unos garbanzos con espinacas y bacalau para cenar que reviven a un muerto y… doblaus!

Lo de "al calor de la lumbre" se lo aprenden rápido 

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