7am...
Txurrooooo.... Muak, muak, muaquis... Arriiiibaaaa...
DITOSEADIÓ... Me duele tó... AINS... AINS...
El sol no está ni saliendo y Txurra insomne, me despierta con una sonrisa en la cara. Lleva ya una hora por lo menos preparando los bártulos pa'la aventura de hoy. Que si bañadores, cámaras, toallas, cholas, el termo, algo de gineo... Al buceo hay que ir más preparao que a la guerra. Hasta nos dedicamos unos minutillos a un masaje en las piernas, que los dos las tenemos reventás...
Un desayuno de campeones, pa ir con calorías al fondo del mar, y a las 8.15am ya estamos zarpando rumbo a La Restinga. ""Uyyy, qué gris está el cielo, qué nubarrones mas oscuros, 16 grados marca Culete, pos imagínate en el agua!"". No hay dolor (bueno sí, el de las piernas), así que directos pal centro de buceo.
Nos atiende Josep, uno de los monitores, y vamos rompiendo el hielo a base de tallas de traje y chaleco, de botellas de aire de 12 o de 15... que si este manómetro falla... que si este chaleco no hincha... y cosillas de esas que se comentan en los clubs de buceo. Mientras nos amorcillamos en neopreno, llegan los compañeros de buceo, tres zaragozanos con todo el equipo, cámaras incluidas, sus cuerdas, sus cabos y sus voy sobrao. Por lo que se ve, llevan varios días buceando.
Joan, el diver-master, delgaducho como él sólo, se enfunda el traje seco y nos da el briefing. Bajaremos a Baja Boquerones y al Barco Chino, dos zonas de buceo fuera de la reserva, que más o menos escaparon al volcán y que por viento y el estado de la mar, hoy están más buceables.
| Enmorcillaos!!! |
Primera vez en zodiac botando y, más gracioso todavía, primera inmersión desde barco, como las que salen en los documentales, dando un salto mortal hacia atrás... Eso de lanzarte a lo desconocido, de espaldas, con todo lo que pesa el equipo... Un ladrillo a la mar...
Y de repente...
EL AZUL.
Inmenso, oscuro, tranquilo, tan quieto y con tanta fuerza, deplegada un par de días atrás y ahora contenida para que podamos disfrutarlo.
Ok? Ok! Bajando... El Azul nos recibe y nos llena. Bajando... 18 metros. Rumbo a la Baja Grande, que es una montañita bajo el agua, una mole de piedra que emerge de la arena y pasa los días sumergida, un pejeperro de buen tamaño, raro fuera del Hierro. Bajando... 30 metros... Impresionante. Los dibujos de la luz allí arriba, las sombras de los peces que buscan refugio en la roca. Al fondo azul, solo azul, intenso e infinito. Gusanos de fuego entre las piedras, viejas enormes, pequeños bandos de pescaitos que huyen ante el foco de Joan y esos "bichos raros" que van soltando burbujas y los miran de forma extraña. Al fondo de la Baja una cueva. Joan desaparece en la negrura de la grieta y al instante un bando de jureles del tamaño de un brazo sale en desbandada. Foto, foto, foto (de los zaragozanos, no nuestras. Nuestra cámara hubiera muerto nada más bajar a los 18). Se esconden en su cueva. Otra vez, y los jureles vuelven a salir, aburridos ya del ritual, que estress de buceadores.
Dando la vuelta a la baja otro grupo de buceadores, uno grabando a una vieja, el otro a su bola viendo que sabe qué, y nosotros despistados que casi nos quedamos con ellos en vez de seguir a los nuestros.
PlasPlas. Aire? Media botella. Ya? El tiempo vuela a los 30m. Enfilamos el fondo de arena, con sus tapaculos (sí, así los llaman, como los lenguados pero chiquitos), sus fulas cabreadas todo el día, las viejas, los trompeta, pejeverdes, pejepeines, seifías, sargos breaos, sargos blancos,una sepia, y llegando a la Baja Chica, un gallo azul, uno de los peces más representativos del Hierro, muy muy muy dificil de ver fuera de estas aguas.
Mi primer túnel, chiquito, estrecho, que me hizo pensarmelo dos veces antes de pasar (soy Padi novato...) Muchos pescaitos, muchos, muchos, y ya se ve el cabo (que no cuerda) del ancla. Se acaba la primera inmersión, no sin antes hacer un poco el pato para subir a bordo, con las aletas y demás atavios. No se puede contar lo que se siente al ser un pez, hay que vivirlo. En la zodiac, todos a bordo, ateridos de frío, por el agua y el viento en superficie. Iza el ancla que la zodiac va garreando, arranca motores y pon rumbo al Barco Chino, una serie de arcos y rocas sobre un fondo arenoso. Apenas a 30 metros de la costa fondeamos de nuevo. Prepara equipo, un piscolabis entre inmersiones pa coger algo de energía, carga la botella y saca el lastre del tambucho. Afirma el ancla, que si no garrea y casi sin darnos cuenta, a zambullirnos de nuevo en el Azul.
Ok? Ok! Bajando... Bajando... 10, 12, 18 metros. De repente un millar de extraños seres que se mecen con la corriente semienterrados y desaparecen en la arena cuando te acercas. Un campo de anguilas jardineras, que curiosas. Joan explora con el foco en cada grieta, en cada hueco, hasta que por fin encuentra al Tamboril Espinoso que está buscando. Que bicho más majo, qué tímido, con su metro y algo de envergadura, nos mira deslumbrado sin apenas moverse de su cuevita. Otra maravilla que no se ve fuera de El Hierro. No puedo apartar los ojos del Azul, esperando ver una manta gigantesca. No tuvimos tanta suerte.
Bajando... 27 metros... Movimiento.. Mira!! Mira!!! Un águila desplegando sus alas en el agua, sí un águila de mar, sin prisa se bambolea sabiendo que no somos rival para sus alas. Txurro se apunta este tanto. A su lado, cubierto de arena un Chucho, intentando pasar desapercibido. El aire se agota, hay que subir, pero estamos lejos, así que Joan me engancha su octopus para poder terminar la inmersión. Nos quedan los arcos. Qué bonito zigzagear entre las rocas, sorteando peces y algas, y que pena que esté nublado arriba, si no veríamos la luz bailando entre las piedras. En uno de los arcos falso coral negro, el auténtico, a mas de 40 metros es, de momento, inancanzable.
Txurra corta de aire (con la emoción del chucho y el águila nos quedamos cortos los dos), termina los 3 minutos de seguridad con el octopus de Joan, y yo con la reserva...
De nuevo en la zodiac, fuera de agua y deseando estar dentro de nuevo, volvemos a puerto. Cansados, helados y con la sonrisa de oreja a oreja, pegando botes entre ola y ola, de nuevo amarrado a dos manos, el patrón de pie manejando el timón, enfilamos la bocana y atracamos en La Restinga. Nos despedimos del centro de buceo prometiendo volver.
Txurro saluda a los niños, que llevan toda la mañana sobando en el coche los muy perros (están derrotaos), y les pone agua fresquita. De fondo se oye a Txurry hablando con Marta (que nos tiene guardada una quesadilla casera para el viaje) hasta que... TUMB!!... "Mierda!!"... y Txurry q no está donde estaba. Entre el cristal del coche la veo levantarse del suelo escojonada de risa y contándole a Marta que se acaba de ostiar malamente por intentar estirar las piernitas en lo alto de un tronco-asiento.
El hambre aprieta, así que nos sentamos en el restaurante de "La China" y nos zampamos unos camarones que parecen langostinos de lo grandes que son. Un indigena restingoliano, que también se está dando un atracón a camarones, nos informa que es la primera vez que los traen en 16 meses, desde el dichoso volcán y sus daños colaterales. Comemos pámpano también, que rico está, y una ensaladota. Recuperando fuerzas.
Como los perrucus están aburridos decidimos terminar el día en la Hoya del Morcillo. Qué fácil se pasa en este Hierro de estar en manga corta a tener que ponerse el polar, el gorro y la braga. Niebla, sol, gotillas y un par de setas en este bosque que cuenta con bastantes pinos centenarios entre sus habitantes. Los perrucus de cansados nada, carrera por aquí y por allá y nosotros dando saltitos en las cuestas (ay, ay, ay...) con las piernitas destrozadas de tanto pateo y tanto aleteo.
| Tras dieciséis meses, se han puesto gorditos y apetitosos.. |
Como los perrucus están aburridos decidimos terminar el día en la Hoya del Morcillo. Qué fácil se pasa en este Hierro de estar en manga corta a tener que ponerse el polar, el gorro y la braga. Niebla, sol, gotillas y un par de setas en este bosque que cuenta con bastantes pinos centenarios entre sus habitantes. Los perrucus de cansados nada, carrera por aquí y por allá y nosotros dando saltitos en las cuestas (ay, ay, ay...) con las piernitas destrozadas de tanto pateo y tanto aleteo.
| El camino es por aquí,... ¿vamos? |
| Te sigo, que tengo ganillas de estirar las patas... |
| ... pues humanitos dicen que vayamos tirando, que ellos ya llegarán!! |
| Churro está mejor por los suelos que de pie... |
| ... y perrucus se aprovechan!! |
| A los fieles lectores les proponemos una adivinanza... ¿Etto qué é lo que é? |
De repente un coche se para... "Qué tal? También por aquí?" Los zaragozanos dando una vueltita en coche pa conocer la isla.
Volvemos a El Pinar, y decidimos encargar una pizza (qué buena estaba) y una lasaña en el italiano que nos recomendó nuestra casera Raquel. "Jacobooo!!!"
Jajaja, cuatro días aquí y ya nos van saludando desde los coches... En 15 días nos conocen en toda la isla. Era Josep, del club de buceo.
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