ARADO12

miércoles, 6 de marzo de 2013

NOS FUIMOS 2013!!! DÍA 5 EL PINAR-LAS PLAYAS-EL TAMADUSTE-CAMINO DE GAROÉ-TANAJARA

Luce el sol entre las nubes y suena todo un poema al levantarnos:

"Aiinnss... Uyuyui... Oiiss... Aaass,
la piernita por aquí, la espaldita por allá..."

Y es que todo se resiente después del peazo de pateo que nos marcamos ayer. Pero no hay nada que un buen desayuno y unos masajitos no puedan curar.

Hasta los perros nos miran con ojos cansinos como diciendo "no me lo puedo creer, otra vez..."

Abusones...
Pobessssitos de nosotros!!


















Así que ahí nos tienes, como campeones, dispuestos a emprender la bajada a Las Playas, a la búsqueda del Culete perdido (o abandonado, según se mire). Cuatro kilómetros y medio desde la puerta del Terencio (supermercado local) que hay al lado de la casa rural. Atraviesa El Pinar, que no es poco, enfila hasta el enriscadero y déjate caer 850 metros hasta el mar en apenas dos kilómetros. Todo sea por Culete, que mejor servicio no nos lo haría otro coche.

Cruza 2 kilómetros de asfalto, bastón en mano, perros atados, mochila a cuestas. Buenos días, buenos días,
buenos días... En El Hierro todo el mundo te saluda todavía, te conozca o no, otro detalle que no deberíamos haber perdido en los demás sitios. Bueno, por eso, o por las miradas que nos echan, entre curiosas y divertidas, de vernos pertrechados con todo el arsenal de pateo y los tres perros, que graciosos quedan todos al paso y Turcota con su mochila al trote.

En el primer desvío del camino, y con el ánimo tocado al ver la tremenda cuesta abajo de asfalto que aún nos queda por patear, unas señoras en un banco de piedra, tomando el sol mañanero, nos advierten a voces que hemos errado el camino. Buff, menos mal... Si llegamos a bajar, pa darnos cuenta que hay que volver a subir, menudo palo. Agradecidos saludamos a las buenas ñoras, que nos dicen que tenemos toda la pinta de ir hacia el parador. Por qué lo dirán...

Cruzamos el cauce de un "río" seco, que seguro que hace poco iba lleno de agua por los charcos que tiene y la lluvia que ha caído estos días. Entre muros de antiguas huertas y una vegetación exuberante, de magarzas y veroles inmensos, escobones, frutales y almendros abandonados, en apenas quinientos metros, nos vemos en el borde del acantilado. 


Río seco
 

  

 
MEMORIA LLENA. No me jodas... Nos hemos dejado la tarjeta de la cámara en casa... Jooder... Modo economizador de fotos ON. Móviles con cámara ON.


Ñosss, la bajadita se las trae... Sólo se ve un tramito del camino, curva, bajada, curva, bajada y enfila por la cresta que por otro sitio no se puede. Baja, baja, trota, baja, trota, trota... El sendero estrechito, zigzageante, del que no puedes quitar los ojos, por si  pierdes pie en las piedras sueltas, saltando el desnivel de roca en roca, y entre pinos inmensos y sabinas agarradas donde ninguna otra planta puede. Los perrucus, lengua fuera, parece que es la primera vez que salen al campo. Turquita corriendo de sombra en sombra, hociqueando en los riscos, abandona el camino de vez en cuando buscando peligros para el rebaño. Runa a su aire, trotando pa´lante y pa´trás, como siempre. Y Taz, el que debería estar derrotado, muerto de calor y supuestamente el último de la fila, abre camino "cazando" lagartos, espantando moscas y pájaros, con media lengua fuera y más feliz que el pupas, como si llevara tres días encerrado en casa. Estos perrucus...

Pero no puedes dejar los ojos quietos en el suelo ante un paisaje tan espectacular, así que de curva en curva, una paradita para ver esto o aquello, el Bonanza al fondo, la punta de La Restinga al otro, las cumbres de El Pinar cada vez más lejos y Las Playas más cerca. De cuando en cuando, Culete aparece allá lejos, esperando. Cruzamos un derrubio que abarca casi toda la caída al mar; un arco, posiblemente de un túnel o una burbuja volcánica. Cernícalos, aguiluchos, cuervos y algún halcón, nos vigilan mientras cruzamos sus territorios camino al mar. Y poquito a poquito, tras una última y jodelona bajada por asfalto, como no, que nos deja los pies molidos, terminamos el gran pateo que empezamos ayer y nos hace erigirnos como Héroes de Estaño, con el ego por las nubes por la proeza cometida.


 
El derrubio hacia arriba...


....y hacia abajo. Cómo para resbalar ahora!!!
Arco de piedra



Mega-sabina
 

 

 
Casi llegando...

Cómo queremos a Culete!!!
Tras la gesta, qué menos que un bañito en Las Playas, el agua fría nos relaja los músculos y nos quita los calores y el polvo del camino. 


Un saltito a El Tamaduste para comer en el bar, vigilados por el cernícalo que come de mano del dueño y que lleva nueve años ya frecuentando el local. De una tapita a cuatro platos en dos minutos, qué gordis somos. Los calamares, el peto y la carne mechada sin mechar espectaculares. En la calita del pueblo, irresistible darse otro baño, en las aguas cristalinas pero heladas. Bancos de peces nos miran, esperando a ver si el frío puede con nosotros y les dejamos terminar el día comiendo tranquilamente.

Pizco más fría que en Las Playas...
 


Para completar el día, que largo ha sido, y estirar las piernas entumecidas, cambiamos los bañadores por polar y gorro, y nos damos un paseo con los perros por ´las chamuscadas´, camino del Garoé, un bosque entre las nubes recomendado por los micomasters. Más carreras de los perros, y nosotros reventados, Tosinaudito. MiraMira! Unas negrillas que caen al cesto pa la cena... 

 

Vemos anochecer en Tanajara, el mirador que tenemos tras de casa, y ya sí, todos rendidos, regresamos a casita. Perrucus a su cama, no sin comer primero, y nosotros detrás. Pero antes, un vinito de Frontera, cortesía de nuestros caseros, y una estupenda y fresquísima Vieja que nos regalaron Jose y Marta, acompañada de lechuga igual de fresca del huerto de Jose, y caldito de la vieja con las negrillas... Ah!!! Y de postre, la piña herreña también cortesía de nuestros caseros!!! Qué mal vivimos, que poco nos cuidamos!!

 
La camita nos llama, y mañana nos espera el mar...

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