ARADO12

miércoles, 2 de mayo de 2012

NOS VAMOS 2012!!! DÍA 12


Ayer el Nuberu comió fabes y el día salió ventoso a más no poder. Nuestros familiares, preocupados, nos cuentan que en las noticias lo llaman “ciclogénesis Petra”. Einh?? Pa’nosotros, pizcu vientu… Xinthia en Galicia (NOS FUIMOS 2010!!!) y Petra en Asturies, parece que nos persiguen las féminas huracanadas, pero no llegan a cogernos, jijiji…
Arenas de Cabrales, tira pa’rriba a Poncebos. Por el camino, reencontramos al Cares, azul turquesa intenso, preciosisisisísimo… 



Ya en el pueblu, “el extraño caso del funicular perdido de Bulnes”, buscábamos cables de teleférico, hasta que recordamos que funicular es otra cosa!!! (tren de “cremallera”). De todas formas, solo llegamos a ver una puerta en una montaña… ¿Subirá por un tunel?... Andandará??


Tiramos pa’Tresviso y por el camino, MIRAMIRAMIRA, churro!!!!! Esta vez la churra afina la vista: una señora ÁGUILA REAL!!!! Con la tripota y alas marroncito claro… Enorme!!!



Parada en Sotres a comer, a los pies del Naranco de Bulnes/Picu Urriellu, al que no hemos visto aún la jocica, el jodío se empeña en esconderse entre las nubes. Bar de montañeros de pro: esquís, raquetas pa’la nieve y crampones del taytantos, posters dedicados del dueño del bar en el Everest y varios “colegas” más, como el Oiarzabal, vamos, alta montaña pura, muy acorde con el entorno… Son las 13 horas y nos embutimos una megaensalada, fabes, entrecot, cuajada con miel y mouse de limón, líquido, pero exquisito…



Estando en el bar llega un señor impermeable en bicicleta que viene de los montes pa’lcoño y dice que no ha podido llegar a Espinama (allí donde Fuente De, donde estuvimos el otro día…) por la nieve…ÑOIHHHHH-CAGONMIMAMNTU!!! Y si no hubiera habido nieve hasta donde hubiera llegau??!!!
Amos a Tresviso que hace muy buen día a dar un paseíto… Enllegando al pueblu y su Desfiladeru, s´aposa la nube, niebla espesita espesita, chove y un frío de cohones… Asín que de ver el desfiladeru, naíta… Eso sí, el pueblu vale la pena, casitas antiguas remodelás, tó cuidadito, unas farolas megachulas,… Aquí hay perras, se nota que estamos en Cantabria de nuevo!!


A la vuelta, buscamos un rinconcito donde pasear… MiraMira, el inicio del Pateo del Valle de Los Lobos, hacemos un trocito?? Genial!! A Runa le encantó, encontró una ciudadela de topillos, pero a poco de caminar, un viento huracanado y fríu (esas fabes, Nuberu!!!) y goterones de diámetro considerable, nos hicieron volver corriendo a Culín (nuestro coche, llamado así en honor de Culete, porque también le pesa el culo cuesta arriba y, por supuesto, por los culines de sidra!!…).


Regresamos a casita por carreteras perdidas, Asturies ruralprofunda, buscando un trocitucampu por el que caminar un rato. Tenemos mono, a pesar del tute de ayer, además, en Asturias vuelve el sol; pero, tou vallau, acabamos caminando detrás de El Pedrayu, en el mismo Avín…Vuelta al pueblo, praus, empalizadas, arroyuelo-regatu, ANDA!!! Una antigua Calzada y Puente Romano!! Y a continuación, un bosquecillo encantador perdíu de la civilización, con tronco-castaños de a metro de diámetro. No hay fotos, no había cámara, se siente!!…
Cena en casita (pollo con setas de mami con verduras plancha, MMMMH!!!)

NOS VAMOS 2012!!! DÍA 11


Corre corre que no llegamos. Pasamos raudos por Ovieu, cruzando el Nalón tropecientas veces (hala, que cacho de riu!). Bordeamos el riu Narcea, salmonero como él sólo. Churro ya lo conoce de la época en la que se metía en todo terreno por montes y montañas y hasta la cintura en estos ríos. Cangas del Narcea y ya casi estamos en Muniellos/Tablizas (que no se aclaran con el nombre).
Nada más entrar en la carretera que nos lleva a la Reserva Integral de Muniellos, Reserva de la Biosfera, se nos quita el cansancio de los 200km (y 3 horas) que nos hemos recorríu pa llegar.
Para iros metiendo en situación, la carretera, para un solo coche, está cubierta por los árboles con los retoños primaverales, llenos de musgus y de helechos. El ríu Muniellos, que da nombre a todo el valle y a la reserva, corre clarito y retozón a nuestro lado. Esto promete!


Como en un restaurante de postín, en Muniellos tienes que reservar y reconfirmar mesa, así que reservada hace más de un mes y reconfirmada hace quince días, presentamos nuestra “entrada” a la vigilante del lugar. Elvira, nuestra primera sorpresa, asturiana como ella sola, que nos tiene media hora de palique contándonos las maravillas del camino por uno y otro lado. Ante la apabullante conferencia nos decidimos por hacer sólo tramo del río, y si hay fuerzas, subir hasta la laguna (unos 14-15km ida y vuelta). Por lo visto el tramo de la montaña lo hicieron por primera vez el domingo desde que cayeron las últimas nevadas y, según la ñora, se hace duro por la nieve y porque en toda la parte alta todo el camino es de piedra suelta (canchales que le llaman por estos valles). Total, 20km de ná entre la nieve y ríu. En fín, dejémonos de charla y al pateo.


El primer tramo, superfácil, por la orillita del río en llano. Entre avellanos, alisos, hayas, robles, acebos, arces, algún fresno perdiu, serbal de los cazadores, cerezos, perales y manzanos salvajes, llenos de musgos, líquenes, helechos, setas, y mil y una plantitas que crecen en los troncos de los árboles y hasta encima de las piedras.



Una selva perdida en el medio de Asturias en la que todavía se pueden ver jabalíes, lobos, urogallos, con suerte algún oso, y nutrias, martas, armiños, hurones, tejones, comadrejas, garduñas, todos llamados despectivamente “munieches” (comadrejas) por los paisanus del lugar (seguramente de ahí el nombre de Muniellos que tienen el valle y el ríu). Asustadas, un águila y a los dos minutos otra, salen pitando en nuestras narices.



Por la vera del ríu, cruzándolo aquí y allá por puentes cada vez más precarios, chapoteamos valle arriba a través de las sendas que abren los arroyos, siempre entre la espesura y mil tonos de verde.


La nieve aparece tímida mientras se va  estrechando el camino, y poco a poco se adueña del paisaje, blanco limpio y deslumbrante, virgen.



En lo alto del valle, apenas por un sendero de cabras, llegamos a la encrucijada de caminos que nos marca el fin del camino o la tentación de llegar a la laguna de la que mana el río.



Está nevando!!!

El afán aventurero vence a la prudencia y sin más camino que las huellas de la pareja que va delante, seguimos sin rumbo, a veces hundiendo los pies en medio metro de nieve, resbalando y apartando algunos copos de nieve.


Encontramos a la pareja en un recodo, junto a un arroyo que va fundiendo la nieve y que aparece en lo alto de no se sabe dónde, cansados, mojados y desanimados por haber perdido el camino sin encontrar la laguna, que tan cerca debe estar. Imposible rendirse ahora!! Plano en mano y brújula al viento, como los exploradores de tierras desconocidas, vencemos al camino perdido y la laguna aparece donde sólo parece haber más ladera traicionera llena de nieve. Un espectáculo fantástico de agua oscura entre la blancura cegadora, con la isla que da nombre a la laguna.


Emprendemos el regreso con las botas empapadas, chapoteando de nuevo en los arroyos, con la felicidad y la tristeza de haber llegado al fin del camino, con la seguridad de que volveremos a ver esa laguna.




En el camino, huellas de jabalí que no estaban cuando subimos, pruebas fugaces de su presencia, y cientos de pájaros cantando al sol del atardecer.



De nuevo en el centro de visitantes, nuestra estimada guardesa de la reserva nos tiene una hora de parloteo, indiferente a nuestro cansancio, el sonido acuoso de nuestros pasos o la incertidumbre de nuestros perruzos abandonados en el coche. No nos importó, ya que gracias a su incesante charla, pudimos conocer al amigo oso que acecha los cortines de la zona y adquirir ese delicado néctar que procesan las abejas en el interior de sus truébanos.



Traduciendo: los cortines son unos curiosos castillos medievales hechos a medida de las abejas que protegen las colmenas de los frecuentes ataques de los osos en busca de su miel. En su interior se guardan los truébanos, troncos ahuecados a mano de roble o castaño, tapados por tablas de sauce, en cuyo interior las abejas crean sus panales.
PD: Ludy, no dejes de enseñárselos a Mario!!!

Gracias muchas Nuberu y Xanas por dejarnos disfrutar de este paraíso…