Con
las ideas poco claras de dónde pasar el día, rebuscamos caminos
aquí y allá, y decidimos acercarnos a Guadalajara a ver el Hayedo
de Tejera Negra. No está tan protegido como el de Montejo, aunque
según nos dicen es conveniente reservar plaza en el aparcamiento por
si no queda hueco, pero no localizamos a nadie por teléfono. Total,
que después de saciar nuestro apetito, que no merma con las dudas,
tiramos de mapa para salir de Madrid y adentrarnos en la meseta
castellana por carretas comarcales hasta el pueblo de Cantalojas,
donde se acaba la carretera, o eso parece.
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Taz no ve nada claro eso de salir de ruta de nuevo, con lo a gustote que se está a la solaja XD |
Tiramos
por la ruta “buena”, 20km de autopista, 45km por nacional y otros
25 o 30km por esas maravillosas comarcales donde no sabes que
encontrarás por el camino. Lo que parecía el camino sencillo, la
autopista, se convirtió en la primera aventura del día. Apenas a
5km de Buitrago coches frenando con los intemitentes. “Un
accidente?” ”Si vamos 4 gatos...” Poco después nos
topamos con los primeros “animales” del día. Autopista cortada,
maromos de 2 metros con chalecos antibalas y ametralladoras, perros
rastreando en los coches parados, y pasado el control en zigzag de
los civiles, un par más de ellos armados hasta los dientes con las
bandas de pinchos preparadas por si a alguno le da por pasar de
largo. A saber, qué o a quién estaban buscando.
Dejamos
la autopista sin más entretenimiento y sin novedad, arribamos por la
nacional hasta el pueblo de Ayllón, Segovia, donde tenemos que dejar
la carretera buena. Por esta salida no es, por la siguiente, rodea el
pueblo, conjunto histórico artístico y bonito por lo que vimos.
Pasamos por todo el pueblo, por el polígono industrial y nos vimos
de nuevo en la nacional, en la salida que no quisimos coger y con
cara de bobos. Un par de vueltas más y ya estamos en ruta, qué
bonita es, pero a carretera llega por los pelos: estrecha, llena de
baches y curvas, pasamos por pueblos medio abandonados, de la España
profunda. Una ruta deslucida por la Segovia pobre y olvidada, de
tierras rojas, vacas flacas y cultivos de chopo más que de comida.
Eso sí, la segunda sorpresa del día nos apareció subiendo un
puerto de montaña casi a punto de dejar la provincia de Segovia. Dos
corzos cruzaban apaciblemente la carretera cuando irrumpimos su
sosiego con nuestro coche, imaginaros la de coches que pasaban por
allí a las 12 de la mañana (que nosotros no madrugamos)...
Incrédulos y asombrados de dos saltitos se alejan entre los
matorrales.
De
repente se acaba la carreterucha segoviana y empieza una señora
carretera en condiciones nada más entrar en Guadalajara. Vaya
cambios de presupuesto con esto de las autonomías, y es que seguimos
en la misma comarcal aunque no tenga nada que ver. Se acabaron los
valles y montañas y solo hay meseta y molinos de viento, que se note
que estamos en la Mancha de don Quijote.
Un
par de pueblos más y ya llegamos a Cantalojas, donde se acaba la
carretera y empieza el parque natural de Tejera Negra. Bueno, todavía
no, que primero paramos en el bar-hotel-restaurante del pueblo y nos
zampamos un par de raciones de la tierra, no sea que nos dé un
vahído en medio del monte. Choricillo y lomo de la olla y unas
croquetas de boletus, que a setas si sabían, pero a boletus...
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| Tentempié en Cantalojas |
Después
de comprobar que efectivamente se acaba la carretera al salir del
pueblo, encontramos el centro de información del parque. Cerrau. Un
cartel nos indica que nos quedan 8km de camino hasta el aparcamiento
y para allí que tiramos, adentrándonos en un tupido robledal valle
adentro. Al fondo del valle, praditos que rodean un río, vacas
reposando la comida y algún pinar que otro entre los robles. Coñó!!
Cuanta vaca allí abajo. COÑO!! Que es el aparcamiento!!! Normal que
haya que reservar sitio si una maná de vacas se aposenta todos los
días allí donde tendría que haber coches, que de hecho no hay
ninguno.
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| El valle, vaquiñas... |
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| ...coño!!! Si es el parcamiento okupado!!!!! |
El
sitio en sí es precioso, rodeado de montañas, pinares en lo alto
mezclado con lo que parecen robles y el río Lillas que baja clarito
y veloz rodeado de prados verdes a ambos lados. Empezamos el pateo
sujetando a los perrucus pa que no monten una estampida con sus
ladridos. Unos metros más palante y ya están sueltos, olisqueándolo
todo y nosotros cámara en mano poniendo orden de vez en cuando. El
primer haya, chiquitita y tímida, aparece solitaria en medio del
camino con sus hojas doradas esperando caer por fín después del
invierno. En 15minutos estamos inmersos en un hayedo espectacular, si
cabe más bonito que el de Montejo, si así lo piensan otros menos
singular. Cierto es que no vemos hayas gigantes
como en Montejo, pero hay algunas inmensas que no tienen nada que
envidiar a las madrileñas.
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| Hayita solitaria... |
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| ...a la vera del río Lillas |
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| Preciosisisisisisisisissímo, el río!!!! |
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| Hayedo, territorio soledad |
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| Megahaya!!! |
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| Y pequeñaja que se unirá pronto a su mami!!! |
De
vez en cuando los pinos se entremezclan en la monotonía de las
hayas, y es que por clima, las hayas prehistórcas en esta zona se
tenían que haber extinguido ya hace muchos muchos años, dando paso
a los pinares más duros que aguanten los bruscos cambios de
temperatura de la meseta. Estos reductos de biodiversidad son únicos
por su tozuda negación a dejarse vencer por los cambios y permanecen
donde no deberían ni existir.
Bajo
las hayas sólo hojas, nada más puede crecer bajo su sombra. En las
zonas de pinar y robledal se dan fambruesas y fresas silvestres,
gayubas o uvas de oso, arándanos... Asombroso. Siguiendo los arroyos
que alimentan al río Lillas, remontamos el valle y tras una subida
fuerte, el bosque desaparece y nos damos de frente con unas vacas que
nos miran atónitas. Un prado en medio del bosque, un mirador que
domina todo el valle. Manchas de pinos verdes, robledales grises,
hayas rojizas. Un mosáico de colores entre picos y laderas.
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| Carbonera que encontramos a la subida |
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| Seguimos el curso del arroyo |
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| Aunque estemos en primavera, aquí persiste el otoño |
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| Runa y las hojas secas, póster otoñal de revista!! |
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| Aunque no lo parezca, subidón!! (y por el lecho de un arroyo seco, difícil, difícil) |
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| Vistas desde el Mirador, hayedo a la derecha |
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| Mirador... Con vacas, como no! |
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| Rodeados de brezal en flor |
Tras
un rato de contemplación, dejamos a las vacas a lo suyo (por cierto,
que las vacas no miran al norte, éstas estaban mirando al sur y al
oeste, lo comprobamos XD). Ladera abajo vamos leyendo carteles de
plantas y bichos. Entre otras, logramos ver los grandes acebos en el
cauce del río, el tejo enorme en medio del hayedo, las cacas de los
zorros en el borde del camino...
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| Perrucus obedientes, todos detrás y en línea |
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| Enorme tejo solitario |
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| Las yemas le dan el color rojizo característico al hayedo |
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| Pero muchas están protegidas aún por hojas, ya saben, marcescencia! |
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| Este haya nos impresionó, tronco partido a la mitad, vacío y... Sigue viva!!!!! |
Comemos
a la vera del río mientras nuestros perros nos protegen de todo lo
que se mueve y recogemos que nos queda un buen trecho a casa. Las
vacas que ocupaban el aparcamiento acamparon río abajo, y es que
saben que es la hora del paseo para los vecinos del pueblo por este
valle privilegiado.
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De lo único que nos han protegido perrucus es de las lagartijas serranas... Pobres!!! |
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| Nos hemos ganau el papeo |
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| y las botas un descanso! |
Un
vistazo al mapa y decidimos ir por la carretera "mala", y
es que no puede ser mucho peor que la que cogimos al venir. Además
pasamos por pueblitos pintorescos como Madriguera, conocidos por el
Txurro en su juventud. Todavía dentro del valle un águila real nos
despide y deja que la fotografiemos a gusto. Las vacas nos miran
desde la carretera, deben pensar que estamos un poco locos.
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| Águila real en vuelo nupcial (la otra andaba por ahí cerca, pero no salió en la foto) |
Lo
que parecía ser una carreterucha en el mapa resultó un paseo de lo
más agradable. La parte de Guadalajara, entre encinares, choperas y
bruscos barrancos de caliza, se acaba de repente y nos deja en la
meseta de Segovia, robledales y pinares en lo alto. MIRAMIRA. Frenazo
al coche, que por aquí no pasa ni cristo, y cámara en mano, sacamos
un reportaje a un corzo que nos mira desconfiado y se da la vuelta
receloso, dejándonos con una sonrisa. 3 corzos en un día!!
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| Si lo buscan, verán al corzo! |
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| Jujummm me fío o no me fío?? |
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| Mejor voy tirando... |
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| Nos hemos enamorau de ese culito blanco que se aleja |
Pasamos
por Madriguera, pueblito típico de la zona, piedras y argamasa roja.
Muy curioso y dirente de lo que hemos visto hasta ahora. En el ocaso,
justo antes de Riaza, un esquivo zorro cruza la carretera. No nos da
tiempo ni a coger la cámara antes de que desaparezca en la maleza.
Qué cosa más bonita, con su larga cola... Debe ser el día de los
bichos y nosotros los suertudos, o eso, o sorprendentemente se está
recuperando la vida salvaje tan maltratada en este país.
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| La carretera mala, encantadora |
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| Madriguera, pueblo acogedor y muuuu bonico |
Con
sonrisa de idiotas por tanta aparición animal, llegamos a Buitrago
de noche, comentando "el día de los bichos". No se por
qué, no nos sorprende otro corzo que se cruza en la carretera y
desaparece entre los focos del coche despidendo la jornada.